Julio de 2000 Carta abierta a todos los Jefes de Estado o de Gobierno con ocasión de la Cumbre del Milenio Nueva York, 6 a 8 de septiembre de 2000 con ocasión de la Cumbre del Milenio Nueva York, 6 a 8 de septiembre de 2000
Excelencias: En los albores de este nuevo siglo, la Cumbre del Milenio de la Asamblea General de las Naciones Unidas constituirá una reunión histórica al más alto nivel político en la que podremos manifestar de nuevo nuestra adhesión a los propósitos y principios de las Naciones Unidas enunciados en su Carta. El uso indebido y el tráfico de drogas son dos retos específicos a escala mundial que afectan a la sociedad, la seguridad, la economía, la salud y la cultura. Para hacerles frente se encomendó a las Naciones Unidas la tarea de facilitar la cooperación internacional a fin de resolver problemas mediante medidas colectivas. En el siglo XX se logró una cooperación internacional cada vez más sostenida, eficaz y fructífera en materia de fiscalización de drogas, que se ha plasmado en los tratados de fiscalización internacional de drogas, y se han realizado progresos muy notables. Lamentablemente, durante los últimos decenios ha resurgido el problema del uso indebido y el tráfico de drogas y, en consecuencia, debemos seguir cooperando para evitar que el uso indebido de drogas en todo el mundo alcance de nuevo las catastróficas dimensiones del siglo XIX. Las Naciones Unidas han estado en condiciones de adoptar una respuesta colectiva, como lo demuestran los recientes planes de acción y conjuntos de medidas aprobados por la Asamblea General en su vigésimo período extraordinario de sesiones, dedicado al problema mundial de las drogas. Debemos seguir guiándonos por los tratados de fiscalización internacional de drogas, basados en la labor iniciada en Shanghai en 1909, que son: la Convención Única de 1961sobre Estupefacientes, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. Nos complace señalar que más de 150 gobiernos en el mundo han pasado a ser partes en todos esos tratados y se esfuerzan por aplicar sus disposiciones. Rogamos a los Jefes de Estado o de Gobierno de países que todavía no se hayan adherido a uno o varios de esos instrumentos que aprovechen la singular oportunidad que les brinda la Cumbre del Milenio para expresar su apoyo y reafirmar los objetivos del marco jurídico internacional relativo a la fiscalización de drogas y para adherirse a los tratados en tal ocasión. Asimismo, debemos respaldar la vigorosa declaración política y los enérgicos planes de acción aprobados en 1998 por la Asamblea General en su período extraordinario de sesiones dedicado al problema mundial de las drogas y fomentar conjuntamente el logro de sus objetivos. Confiamos en que los gobiernos cumplan los compromisos contraídos en 1998 y se esfuercen denodadamente por alcanzar las ambiciosas pero no imposibles metas formuladas en dicho período extraordinario de sesiones. La Cumbre del Milenio es una ocasión ineludible para renovar este compromiso y determinar la orientación futura.
Pavel Vacek Presidente de la Comisión de Estupefacientes | Hamid Ghodse Presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes | Excelencias: En los albores de este nuevo siglo, la Cumbre del Milenio de la Asamblea General de las Naciones Unidas constituirá una reunión histórica al más alto nivel político en la que podremos manifestar de nuevo nuestra adhesión a los propósitos y principios de las Naciones Unidas enunciados en su Carta. El uso indebido y el tráfico de drogas son dos retos específicos a escala mundial que afectan a la sociedad, la seguridad, la economía, la salud y la cultura. Para hacerles frente se encomendó a las Naciones Unidas la tarea de facilitar la cooperación internacional a fin de resolver problemas mediante medidas colectivas. En el siglo XX se logró una cooperación internacional cada vez más sostenida, eficaz y fructífera en materia de fiscalización de drogas, que se ha plasmado en los tratados de fiscalización internacional de drogas, y se han realizado progresos muy notables. Lamentablemente, durante los últimos decenios ha resurgido el problema del uso indebido y el tráfico de drogas y, en consecuencia, debemos seguir cooperando para evitar que el uso indebido de drogas en todo el mundo alcance de nuevo las catastróficas dimensiones del siglo XIX. Las Naciones Unidas han estado en condiciones de adoptar una respuesta colectiva, como lo demuestran los recientes planes de acción y conjuntos de medidas aprobados por la Asamblea General en su vigésimo período extraordinario de sesiones, dedicado al problema mundial de las drogas. Debemos seguir guiándonos por los tratados de fiscalización internacional de drogas, basados en la labor iniciada en Shanghai en 1909, que son: la Convención Única de 1961sobre Estupefacientes, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. Nos complace señalar que más de 150 gobiernos en el mundo han pasado a ser partes en todos esos tratados y se esfuerzan por aplicar sus disposiciones. Rogamos a los Jefes de Estado o de Gobierno de países que todavía no se hayan adherido a uno o varios de esos instrumentos que aprovechen la singular oportunidad que les brinda la Cumbre del Milenio para expresar su apoyo y reafirmar los objetivos del marco jurídico internacional relativo a la fiscalización de drogas y para adherirse a los tratados en tal ocasión. Asimismo, debemos respaldar la vigorosa declaración política y los enérgicos planes de acción aprobados en 1998 por la Asamblea General en su período extraordinario de sesiones dedicado al problema mundial de las drogas y fomentar conjuntamente el logro de sus objetivos. Confiamos en que los gobiernos cumplan los compromisos contraídos en 1998 y se esfuercen denodadamente por alcanzar las ambiciosas pero no imposibles metas formuladas en dicho período extraordinario de sesiones. La Cumbre del Milenio es una ocasión ineludible para renovar este compromiso y determinar la orientación futura.
Pavel Vacek Presidente de la Comisión de Estupefacientes | Hamid Ghodse Presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes |
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