Junio de 1998 Carta abierta a todos los Jefes de Estado con ocasión de la celebración del vigésimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Problema Mundial de la Droga
Excelentísimos señores: El vigésimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Problema Mundial de la Droga demuestra el inquebrantable compromiso de la comunidad internacional de actuar contra el formidable desafío de este fenómeno complejo y en constante evolución. A fines del milenio, los gobiernos han formulado las políticas que desean transmitir a la próxima generación con objeto de limitar y en última instancia poner fin a los males del uso indebido de drogas. El sistema de fiscalización internacional de drogas se basa en los tres tratados aprobados en 1961, 1971 y 1988 y ratificados por más de 145 países. Los tratados deben contar con adhesión universal y sus disposiciones deben aplicarse plenamente para lograr la mayor eficacia posible en la solución del problema mundial de la droga. El conjunto de instrumentos aprobados en el período extraordinario de sesiones promoverá esta labor. La enérgica declaración política y los planes de acción orientados hacia los resultados guiarán la fiscalización internacional de drogas en los años venideros. Se ocupan de toda la serie de temas relacionados con la fiscalización de drogas, entre ellos el problema de los estimulantes de tipo anfetamínico, la eliminación de los cultivos ilícitos fomentando al mismo tiempo el desarrollo alternativo, la promoción de la cooperación judicial, la prevención del blanqueo de dinero y el fortalecimiento de la fiscalización de precursores. La Declaración sobre los principios rectores de la reducción de la demanda de drogas representa el primer acuerdo internacional para responder al uso indebido de drogas y será un instrumento esencial para reducir la demanda de drogas. Los documentos aprobados en el período extraordinario de sesiones reflejan la complejidad de los problemas a los que nos enfrentamos y la disposición de la comunidad internacional a ocuparse de ellos. Los gobiernos deberían traducir sin demora estos compromisos en acciones y aplicar dichos instrumentos plenamente y a conciencia de modo que los objetivos puedan lograrse en los plazos establecidos en la declaración política. La Junta, como parte del mandato que le han encomendado los gobiernos de conformidad con los tratados internacionales, examinará la evolución de los acontecimientos relacionados con el logro de dichos objetivos. El período extraordinario de sesiones ha enviado al mundo el mensaje claro e inequívoco de que las drogas representan un peligro para nuestras sociedades y la fiscalización de drogas es responsabilidad colectiva de todas las naciones. Sólo una acción concertada y una auténtica alianza internacional permitirán alcanzar un éxito sostenido y tangible. Se trata de una declaración importante, apropiada para el final del milenio. Juntos podemos luchar por un siglo XXI más seguro. Hamid Ghodse Presidente Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes
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